Las tuberías de poliéster son muy lisas y permiten desplazarse acostados en la carretilla por su interior.

Trabajaba yo en una gran empresa y esta empezaba entonces un nuevo proceso de fabricación de tubos de poliéster. Quien vendió a mi empresa la patente se vio obligado a vender las ideas, las formas alt="Una tubería de poliéster, un inspector inglés y un montador español"de comprobar el próctor normal, las juntas etc. Y una de las comprobaciones consistía  en ver cómo se habían montado las juntas. Esta comprobación se hacía, al menos, en diámetros de 700 mm. Y 800, acostándose en una tabla al más puro estilo de las de los mecánicos de coches, con sus cojinetes como ruedas de desplazamiento y en las que en situaciones normales, bastaba con ir dándole impulsos con los pies en las cuestas arriba y así, llegabas hasta donde querías. Después, con una pequeña linterna, al más puro estilo minero, veías lo que querías, levantabas los pies y el  patinete en cuestión se ponía en marcha en dirección opuesta a la de entrada y con esto bastaba para poder salir.

El problema se presentó  cuando el que explicaba sólo hablaba inglés y nuestro montador sólo español, oriundo de los pueblos del interior de Almería, que se decía antes. Ahora se dice como hablan el español los ingleses de esa zona, que por si alguien no lo sabe, hay pueblos en los que la mayoría de los rótulos de cualquier tipo de establecimiento o gran superficie están puestos en inglés y en español, todavía no en este orden en todos los establecimientos, pero démosle tiempo. Ya sabéis, para saludar al otro, le dices a modo de saludo y pregunta “¿qués lo qué es?” “¿ande vas?”, “¿ande andas”?, “¿qués lo que haces”?

alt="Una tubería de poliéster, un inspector inglés y un montador español"Pues bien, el problema vino cuando ambos dos y cada uno en su carrito se pretendían desplazar por la tubería. Primero el inglés, que había de ver y luego explicar al montador lo que veía, todo en el interior de la tubería, con lo que uno iba primero y el otro después y que desde luego veía, pero no entendía la explicación. La cosa se agravó cuando nadie dijo que a partir de la ventosa, situada a unos 40 metros de donde se entraba, se había creado un punto alto para la buena evacuación del aire. Ya sabéis que crear un punto alto es dar pendientes distintas antes y después de la ventosa. Pues bien, el inglés se asustó ligeramente cuando al pasar la ventosa el carrito se aceleró solo, sin la ayuda de nadie.

El español primero se preocupó al oír chillar al otro, pero luego, como todos los españoles, pensó bien aunque tarde en lo de la ventosa y le dio la risa. Nosotros fuera, en la punta de la tubería, oíamos reír y chillar en ingles. Por fin y ante los gritos y amenazas del encargado el montador paró de reír, el inglés se tranquilizó y paró de chillar y alguien desde fuera entró una cuerda y estiramos sacando a los tres. Los españoles ya se sabe, partiéndose de risa, y el inglés rojo del cabreo.

alt="una tubería de poliéster, un inspector inglés y un montador español"

Por cierto, el inglés, que salía todo cabreado, no tenía razón, porque como decía el encargado, nadie había dicho nada de la ventosa, pero él que era el maestro lo tenía que haber preguntado, ¿O no? Después, ya  más tranquilos, llegaron a la conclusión de qué, si se hubiesen bajado el carrito, podían haber salido arrastrándose, pero claro, eso fue después….