Buenos días!!, un poco de fantasía

Desde hace tiempo tengo sospechas de que no soy humana. Creo que soy un hada camuflada con alas de mariposa, que a veces puedo sentir en mi espalda, si estoy feliz y relajada.

Sé que puede sonar extraño pero pensándolo bien mi familia de por sí también es un poco rara.
Mi padre estoy segura que es un gnomo, siempre en el jardín cuidando de sus plantas, un ser tranquilo y bonachón no muy sociable y a veces un poco gruñón, que disfruta de los pequeños placeres y siempre tiene algo que hacer. Perfeccionista y silencioso, puede aparecer al lado tuyo sin que te des cuenta y los sustos que nos da son tremendos.
Mi madre claramente es una bruja y aunque no utiliza caldero ni pócimas mágicas, sabe las propiedades de las piedras y las gemas. Conoce las runas, las fases de la luna. Le gusta la astrología y de vez en cuando nos tira las cartas del tarot para ver que nos depara el futuro, aunque es parlanchina y maternal, cuidado con su genio cuando se enfada o tu nombre puede acabar en el último cajón del congelador. Esto es lo que hace cuando quiere que una relación se enfríe y deje de molestarle.

Mi hermano seguro que es un duende. Si vierais fotos de cuando era pequeño no tendríais ninguna duda. Travieso y juguetón, sus bromas siempre tienen un toque de ironía. Amante de los gatos, le gustan más que la mayoría de las personas. Con ellos he podido ver su lado más tierno.
Volviendo a mí y a mis sospechas, vine a este mundo a finales del mes más ventoso, cuando apenas ha iniciado la primavera. Nací con una fresa pintada en la cara debajo de mi ojo izquierdo. Destacaba mucho por su intenso color y por que abarcaba gran parte de mi mejilla, quizás por eso es mi fruta favorita.
Mi madre dice que mis ojos eran del color violeta y que era tan pequeñita, que mi abuela pensaba que sería una enanita.
Me han contado que era risueña y tranquila, una niña soñadora que le encantaba dibujar y podía estar bailando todo el día.
Entonces sí estaba presente mi alma de hada y no como ahora, que solo queda una pequeña esencia de mi ser. No sé en qué momento me fui apagando. Puede ser cuando me di cuenta, que habían niños en mi colegio, que no todos los días podían llevar bocadillo para el almuerzo o cuando descubrí que a algunos les encantaba quitarles las colas a las lagartijas o quemar hormigas con una lupa.
El caso es que poco a poco la tristeza empezó a oscurecer mis ojos. Mi fresa se fue borrando de mi rostro y mis alas, que antes podía sentir ligeras, se estaban volviendo pesadas, sobre todo cuando estaba cansada.
Me convertí en una adolescente que no quería ser la rara del grupo de amigos, ni que los profesores le riñeran porque estaba distraída y no podía concentrarse, así que tanto esfuerzo tuve que hacer para ser quien no era, que pensé que era feliz y solo conseguí ir enfermando poco a poco. Y es que es eso lo que les pasa a las hadas cuando dejan de reconocerlas, sobre todo si eres tú misma la que no dejas que salga tu verdadera esencia.
Ahora que soy mayor y he aprendido a ver las cosas de otra manera, sé que soy perfecta con mi nariz y barbilla puntiaguda, mi pelo rizado y mis orejas pequeñas.
Desde que veo los arcoíris como el puente que nos lleva al otro mundo, soy capaz de ver la esencia de otras personas y aunque vivimos en esta tierra como humanos, somos muchos los que venimos de mundos mágicos.
Por eso, a todas las brujas, sirenas, hadas, duendes, magos, dragones, enanos, etcétera, que habitamos este mundo,por muy duro que sea, no dejéis que nada ni nadie apague vuestra luz.
Sed felices siendo diferentes, porque negar nuestros dones nos entristece y enferma. Yo ahora estoy cosiendo mis alas de mariposa, para salir volando y seguir con mi eterna danza.

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