Quise que este fuera un cuadro homenaje a las madres(por supuesto a la mía también). Esas personas que dedican su tiempo y que renuncian a sí mismas y a muchos de sus derechos por sus hijos, aunque sean adoptados.

Es posible que cualquier persona le encuentre a un niño un defecto o fallo, pero no una madre, que si corrige, es por el amor al niño y a su futuro.

¿Que necesita hacer un hijo para que su madre le quiera? Sencillamente nada. Una madre quiere a su hijo, con independencia de hasta él mismo y de todas sus circunstancias. Y eso es lo que ocurre con esta madre y su hijo.

Me llamó la atención la postura de la madre, sobre todo su mirada hacia arriba, con cara de satisfacción declarada por esa insinuación de sonrisa. En casi todo lo que pinto pongo todas mis capacidades, para hacerlo lo mejor que puedo. En este caso también, aunque me hubiese gustado tener más.

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