Tú los inicias a los hijos en lo que te parece mejor y luego ellos continúan en lo que ellos quieren, pero nunca dejan de retener aquello en que los iniciaste. Y esto es lo que ocurrió hace años con estos dos niños, que fueron enseñados a montar y convivir con los caballos. Ella ahora le da a las matemáticas y él a la informática, pero con caballos.
Como recuerdo de aquellos momentos pintamos estos cuadros. Para una piernas tan pequeñas y un caballo tan grande al niño no se le podía poner la silla, porque ni con los estribos pegados a esta llegaba bien con los pies. Solución: a pelo, y persona mayor llevando el caballo del ronzal
La niña, más mayor, que ya cuidaba de su caballo, ya era otra cosa, porque podía llevar sola al animal por el picadero. Hablando de este tema y de lo bonitos que son los recuerdos de la infancia decidimos pintarle y regalarles estos dos cuadros

