Es fácil ver en nuestro entorno situaciones conflictivas entre padres e hijos, y nos parece que esas cosas a nosotros nunca nos pasaran. Nuestra experiencia es que estas cosas siempre pasan, pero que se pueden reducir a la mínima expresión si honradamente te dedicas a conocer a tus hijos y sus problemas. Y eso sólo lo puedes conocer con el diálogo. Piensa que en el diálogo no debes poner tú una parte y tu hijo la otra, sino que tú debes poner el 100%

La adolescencia es el momento en el que se empieza la separación progresiva entre padres e hijos, la búsqueda de la independencia…Esto, no pocas veces provoca conflictos y enfrentamientos en la familia. Las consecuencias dependen tanto de las posturas que tomen los padres y los hijos.

Es el momento también en que se empieza a orientar la relación con la familia: de ruptura o de diálogo. La familia puede ser el lugar en que los chavales encuentren comprensión, apoyo, y cariño o, por el contrario, donde la separación se hace a base de enfrentamientos que pueden acabar en ruptura.

Puntos para la reflexión

 

Cuatro son los puntos sobre los que es importante reflexionar:

a)-Analizar los valores de la familia. Ver lo atractivo de la realidad que le podemos ofrecer.

b)-Descubrir los problemas que a este nivel tiene cada chaval para ir orientándole.

c)-Ver la influencia real de padres y amigos en los planteamientos de su fututo.

d)-Motivar su autonomía responsable como algo necesario para su desarrollo.

“La base de buen funcionamiento de la familia, empezando por la pareja, es el diálogo» Es por esto por lo que a continuación reflejamos algunos factores que bloquean la comunicación, de manera que si te falla el diálogo, veas si alguno de estos factores se da y lo tengas en cuenta:

1-Observaciones rudas o inconsideradas.

2.-Frases y respuestas ásperas.

3.-Incapacidad de apreciar manifestaciones de buen humor en los demás.

4.-Sarcasmo.

5.-Hablar al oído de una persona.

6.-Perfeccionismos.

7.-Ser meloso.

8.-Levantar la voz y gritar.

9.-Puñaladas por la espalda.

10.-Criticismos.

11.-No decir la verdad.

12.-Espíritu de contradicción.

13.-Chismorreos y murmuraciones.

14.-Hablar en primera persona.

15.-Recordar frecuentemente sus fracasos.

16.-Fanfarronear.

17.-Espirita burlón.

18.-Hablar en forma fría e impersonal.

19.-Expresión de sentimientos de hostilidad.

20.-No recordar nombres.

21.-Monopolizar el diálogo.

22.-Humor hiriente.

23.-Ser muy insistente.

24.-Cortar a la otra persona.

25.-Interrumpir al otro.

26.-Cambiar de tema constantemente.

27.-Expresar el malhumor al hablar.

28.-Corregir en publico.

29.-Monotonía, ser pesado.

30.-No mirar al interlocutor, no prestar suficiente atención.

31.-No saber escuchar.

32.-Actitud defensiva.

33.-Expresiones vulgares, frases hechas.

34.-Uso excesivo de la jerga técnica.

35.-Pensar con mayor rapidez de lo que uno habla.

36.-Falta de claridad y concisión.

37.-Generalizar demasiado.

38.-Saltar a conclusiones antes de tiempo.

39.-Hablar sin pausas.

40.-Falta de confianza.

41.-Evasión.

42.-Responder a una pregunta con otra.

43.-Hablar sin conocimiento de causa.

44.-Hablar de lo que uno desconoce.

45.-Hacer comentarios hipócritas.

46.-Hacer discursos al hablar, oírse.

47.-Mentir.

48.-Exagerar.

 

Las situaciones personales por las que rompes el diálogo ponlas tú. Suerte, maestros…..

 

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