En estos cuadros, que aunque no lo parezcan, corresponden a la misma persona, hemos sorprendido a Alba mirando el sol. En el primer cuadro la hemos pintado tratando de captar ese desafío de la mirada atrevida, en la segunda mirando un recuerdo agradable y su eterna sonrisa.

Queremos centrar nuestro comentario sobre la primera, en la que como tantos y tantos jóvenes valientes miran de frente a la luz de los desafíos del mundo, que trata de deslumbrarlos. Todo el motivo del cuadro está centrado en su ojo. Siempre he dicho que lo verdaderamente bonito para mí de una persona no son los ojos, sino las miradas. En estos dos cuadros Alba se manifiesta para mí tal cual es, valiente, alegre y bonita. Yo diría que se muestra en la primero bonita por dentro y en el segundo bonita por fuera.

 

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