Destino Málaga
Por circunstancias que no vienen al caso la empresa en la que trabajaba mi marido nos trasladó a Málaga.Un traslado siempre es dificultoso, y más cuando tienes que cambiar de ciudad, y más cuando ya tienes una familia con seis hijos.
Después de tener ya piso y colegio buscados, a primeros de septiembre nos fuimos a nuestro nuevo destino. La mudanza la
encargamos a una empresa, la cual tenía que llegar a Málaga a mediodía.Se hicieron las ocho de la tarde cuando aparecieron, con la excusa de que no encontraban la calle.Nosotros teníamos los nervios bastante alterados (sobre todo yo). Una ciudad nueva, sin conocer a nadie, y encima los de la mudanza nos dicen que descargaban los muebles (menos mal) pero que de montarlos nada, que ya era su hora y se marchaban.
La verdad es que no fue un buen comienzo. Nos pusimos a montar literas, camas, para poder acostarnos, nosotros y los niños.Así transcurrieron los primeros días, montando muebles, arreglando y organizando la casa y haciéndonos a la nueva ciudad.
No llevaríamos viviendo más de cuatro días, cuando al levantarnos, ¡horror! No había agua. Le preguntamos al portero y nos dice que eso solía pasar, era bastante frecuente que quitaran el agua durante varias horas. A mí se me vino el mundo encima, yo no sabía por donde tirar, nerviosa añorando y recordando a mi tierra y mi familia.
Ante la situación mi marido, muy sabiamente, tomó la decisión de salir a la calle, dejarlo todo como estaba e irnos a que nos diera el aire.Aprovechamos para hacerles a los niños las fotos para el colegio.Nos pasamos fuera toda la mañana, pensando que a la vuelta a casa ya tendríamos agua.
¡Sí que teníamos agua, sí! Nosotros y toda la escalera hasta el patio.
Nuestros hijos con el afán de ayudar, probando, probando a ver si salía agua, habían abierto los grifos de las bañeras, lavabos,
etc, de los dos cuartos de baño.Ya os podéis imaginar cuando vino el agua, los desagües de las bañeras no tragaban al ritmo que el agua salía por los grifos.Toda la casa inundada, daños en la casa del vecino de abajo, y a punto (según nos dijo el portero) de llamar a los bomberos para abrir la puerta de nuestra casa. Esto no hizo falta, pues las personas que nos habían alquilado el piso tenían llaves del mismo, y pudieron abrir la puerta, entrar y cerrar los grifos.
Si no habíamos llamado bastante la atención entre los vecinos, esto era lo que nos faltaba, pero en fin había que superarlo, no teníamos más remedio.
Me gusta mucho la sección Anécdotas de un currante. ¡Felicidades, Tere!
Gracias por transmitirnos con tanta gracia, naturalidad y simpatía anécdotas de una vida con dificultades. Me hace gracia y disfruto al leer tus comentarios sobre una época nada fácil, debido a las pocas facilidades que entonces se podían tener.
Te felicito por lo valiente que eres, por la familia que tienes, por el afán de que todo saliera bien, a pesar de las grandes dificultades.No es fácil, pero vosotros criasteis y disfrutasteis de una familia numerosa, tan poco habitual en éstos tiempos y que todavía mantenéis con los vínculos de Cariño, Amor y Unidad. Felicidades.
Gracias por hacerme partícipe de tu vida y sigue con ilusión esta sección que hace nos sintamos más iguales ente las dificultades.
Hasta pronto.
Te quiero, Tere.