Durante los años en que vivimos fuera de Valencia teníamos tres viajes seguros: las Fallas, vacaciones de verano y Navidad.

Pero este año lo de la Navidad no pudo ser. Nuestra hija séptima nació un 29 de Diciembre, y aunque yo le insistí bastante al médico, porque yo quería que naciera en Valencia, no pudo ser. Tenía que haberme trasladado antes de cumplir los ocho meses de gestación por el riesgo del viaje, y esto era completamente imposible con la familia que ya teníamos. Así que la niña nació en Málaga.

Vinieron mis padres para ayudarnos y ya de paso celebramos las navidades en Málaga. Se nos ocurrió la idea de representar el Belén con nuestro hijos, nos gustó la idea y era una forma de tenerlos entretenidos y ocupados, porque con tanto niño y tantas vacaciones los días se hacían muy largos.

alt="anécdotas de un currante"Mi madre aún recordaba fragmentos de los distintos personajes del Nacimiento.  Esto era debido a que cuando era joven pertenecía a la compañía de teatro de una parroquia, en la que representaban diversas obra, y cuando llegaban estas fechas le tocaba al Belén.Yo en el colegio también hice varios papeles, de pastora, de ángel, de Virgen, etc. En fin, que entre unos y otros escribimos los textos, cortos, pues los niños eran pequeños.

Nuestra hija mayor hacía de Virgen, la recién nacida de Niño Jesús, también teníamos pastora y los tres Reyes Magos. Pero nos faltaba San José, y el bueno de mi padre se brindó a interpretar el papel. Les hicimos los trajes con cortinas, faldas nuestras, colchas y todo lo que pillamos. Ah, e hicimos un decorado con la mula y el buey. Hasta le pintamos la cara de negro al Rey Baltasar.

Fue muy entrañable, y ahora lo recuerdo con tanto cariño y con tanto amor hacia mis padres... Siempre estuvieron a nuestro lado, sin importarles el sacrificio de tener que desplazarse en esta ocasión a Málaga, luego lo hicieron cuando vivimos en Almería, dejando su vida y sus comodidades en Valencia.

Bueno, después de esta reflexión continúo. Teníamos una cámara súper 8alt="anécdotas de un currante", que era lo que había en aquellos años, y grabamos toda la actuación. La grabación de los diálogos no se podía hacer a la vez que las imágenes por problema de la cinta, y lo grabamos en otra cinta distinta. Con esta cámara filmábamos muchas salidas con nuestros hijos, sobre todo vacaciones, excursiones por la montaña, etc.

Lo gracioso es que cuando lo proyectamos no coincidían los diálogos del Belén con la grabación de las imágenes. Veíamos a los niños correr como cabras por el monte (porque les encantaba) y diciendo los versos de la pastora al niño y el ángel a los pastores, resultaba divertido, pero como recuerdo fue y es muy bonito.

Ahora hay métodos más exactos y se hacen mejor estas cosas. Nuestros hijos lo recuerdan con gran cariño, son vivencias que se quedan muy marcadas en la niñez.