Contemplaremos en este artículo el mantenimiento de los dos elementos que normalmente dan problemas en un riego por goteo, estos son, los filtros y los emisores, tocando al final una serie de recomendaciones con respecto al manejo y uso de los fertilizantes.

 

 

Filtros

Los filtros de arena no automatizados, deberían limpiarse al menos una vez por semana o antes, si la diferencia entre la presión de entrada y salida es mayor de 2 m.c.a.

La renovación de la arena está en relación con el tipo de agua que se está filtrando, pero es aconsejable hacerlo cada 2 años.

Es preciso revisar los colectores interiores de los filtros, una vez vaciados, por si se hubiesen dañado, así como tener cuidado al verter la nueva arena para no dañarlos.

Si el agua posee bicarbonato, podría producirse un apelmazamiento de la arena que se trataría con ácido nítrico o clorhídrico al 2% durante 2 horas, y lavar al final de campaña para dejar la arena limpia.

En los filtros de malla, se realiza la limpieza manualmente, debido al problema de aplastamiento que pueden presentar, sobre todo para diámetros superiores a 3” al producirse una gran diferencia de presión entre la entrada y la salida de agua. Estos filtros se deben limpiar al menos una vez al mes y esta limpieza se debe realizar con cepillos de plástico, con objeto de no dañar la malla.

Los filtros de malla autolimpiantes disponen de un sistema de auto limpieza que funciona a una manera de presión establecida superior a la de funcionamiento. Por lo que debemos comprobar una vez finalizada la campaña, la malla. También conviene quitar de la zona de contracción los elementos gruesos que pudieran existir.

 

Obstrucciones de los emisores

Es un problema frecuente entre los agricultores debido al paso pequeño que tiene, a los bajos caudales, al tipo de agua empleada y a incompatibilidades entre abonos.

Es importante analizar qué es lo que ha producido dicha obstrucción y en qué zona del emisor se ha producido.

Tipo de obstrucciones

Pueden ser tres los orígenes: físico, químico y biológico.

Los primeros, son originados al pasar elementos minerales por los filtros. Los segundos, son originados por fosfatos y carbonatos cálcicos o magnesio, sulfato de calcio, hidróxido o sulfuros de hierro y los terceros, por sedimentos orgánicos.

La experiencia nos dice que si las obstrucciones de los goteros se dan al principio del laberinto, son producidos por elementos físicos. Si se producen en la zona media, se deben a precipitados químicos. Si es en la zona final o sólida, es por un aumento de la concentración de sales al evaporarse el agua. En este caso, es más importante la zona del gotero que queda con agua, que no la anchura y la profundidad del laberinto.

  • Físicos:

Son los producidos por arcillas, limos, arena etc.. y que se van depositando en las conducciones. La forma de limpieza es a presión, entre 3-4 Kg/cm2, bien con agua, bien con aire. Si limpiamos con agua, es conveniente aumentar la velocidad 0,3 a 0,4 m/sg. Para lo que sería interesante aumentar en un 30% el bombeo.

  • Químicos:

Dependen de la calidad del agua y de los abonos empleados. Con altas temperaturas, se produce un aumento de la evaporación con el consiguiente mantenimiento de precipitados en forma de sulfatos y carbonatos insolubles.

Cuando las aguas contienen bicarbonatos en una concentración de 130 mg./litro y un PH mayor 7,5 se producen precipitados.

  1. Precipitados de Hierro.

Las aguas con contenido en sales ferrosas o bicarbonato ferrosos presentan problemas a partir de 0,1mg./litro y el PH igual o superior a 7,5.

Dichas sales cuando se oxidan, pasan a férricas y se precipitan como hidróxido férrico, formando una pasta o gel de color marrón, que son el medio de vida de bacterias causantes de la obstrucción de los emisores. En estos casos y como método preventivo, bastaría con airear el agua, mediante cascadas o con una agitación mecánica. Si los contenidos de hierro son altos, se debe emplear permanganato potásico, con 0,6 ppm/ppm de hierro. Otro método es utilizar fosfatos, para que se formen quelatos. El fosfato se emplearía en concentraciones de 2 a 5 veces superior a la del hierro.

El aumento de presión debe hacerse si el gotero de régimen turbulento, ya que si este es autocompensante, la membrana a más presión estará más cerrada, y en este caso deberá hacerse de forma intermitente y a presión por debajo de la que comienza a trabajar dicha membrana. (0,7Kg./cm2)

  1. Precipitados de Calcio

Se producen principalmente en forma de carbonatos, cuando el PH sobrepasa el producto de solubilidad y el agua está en reposo entre períodos de riego.

Cuando aplicamos un ácido a los carbonatos o bicarbonatos, transformamos estos en sales solubles. Los ácidos a emplear son:

Ácido Nítrico: Es un ácido muy corrosivo, produciendo graves quemaduras. A temperatura ordinaria es un líquido incoloro muy volátil. El producto comercial está diluido entre el 56 y 65%. Además se emplean para precipitados de hierro y magnesio.

Como método preventivo y con objeto de mantener un PH ligeramente ácido 6.5 conviene aplicar diariamente durante unos 10 minutos de 100-300 cm/m3 de agua, y cada 20 días convendría dar un tratamiento de limpieza con una dosis entre 0.5-1l/m3 de agua, con objeto de bajar el PH 3-5. Hay que tener en cuenta que si empleamos goteros autocompensantes, las membranas pueden verse afectadas con PH muy bajos.

El acido sulfúrico: Es muy recomendable con las aguas ferruginosas en dosis de 0.5 a 1litro/m3 de agua. Debemos tener en cuenta que si utilizamos también cloro, este formará cloruro férrico insoluble, por lo que habrá que aplicarlo delante del filtro de malla.

 

El acido sulfúrico se puede emplear con el hipoclorito, teniendo en cuenta que liberará cloro, que actúa como bactericida.

Si el gotero se ha obstruido, hay que hacer un tratamiento con sulfúrico 0.5-1% durante 30 minutos desde que comprobemos que la solución que sale por los goteros tiene un PH 3 aproximadamente.

Acido fosfórico: Las soluciones comerciales están 40-50% de riqueza. Disuelve las incrustaciones calcáreas y magnésicas. Como dosis preventiva se utiliza 0.25-0.5 cm3/litro de agua.

Se recomienda no mezclar con abonos, debido a su poder de reacción con el calcio y magnesio formando fosfatos.

Puede ser recomendable utilizarlo en la floración después de las heladas o después del trasplante.

Ácido clorhídrico: Es un liquido muy soluble en agua. Se comercializa en soluciones del 32 al 36% de riqueza. Para tratamientos preventivos, la dosis es de 0.5-1cm3/m3 de agua.

Si los precipitados se han formado ya, la dosis será de 5-10cm3/litro de agua. Manteniendo la solución en el sistema varias horas. Si el agua tuviese hierro en concentraciones iguales o superiores a 0.2gr/m3 de agua, se pueden producir cloruros férricos insolubles.

  • Biológicas.

Están originadas por organismos vivos, algas, bacterias, hongos, raíces que han penetrado o insectos.

Las algas son plantas provistas de clorofila. Se reproducen a gran velocidad y, algunos grupos forman colonias dando un color verdoso al agua. Su desarrollo es favorecido por la luz y las altas temperaturas. El producto químico a emplear es el cloro o bien el sulfato de cobre.

El diferenciar si son bacterias o algas es difícil y es preciso observarlo al microscopio. Los geles de hierro son producidos por bacterias, en ambos casos el tratamiento es por cloración.

Tratamiento con cloro:

Cloro gaseoso.

Solución de cloro hipoclorítico.

Solución sólida, sal hipoclorítica.

El tratamiento más difundido por su comodidad y precio es el hipoclorito.

Tanto el hipoclorito sódico como el calcio, al reaccionar con el agua, liberan iones OH que aumentan el PH.

CLONa +H20     Na++OH + CLOH

(CLO)2 Ca + 2H20  Ca++ +20H + 2CLOH

El primero es líquido y el segundo sólido soluble en agua.

El hipoclorito sódico se comercializa en concentraciones 20. 40. 50. 60. 100. 150. 160. 170. etc. Gramos de cloro activo por litro.

El hipoclorito se emplea en piscinas y suele tener una riqueza del 65% en cloro activo. Se recomiendan 2-3 gr/m3 de agua.

Un tratamiento periódico con hipoclorito sódico puede ser 100-200 cm3/m3 de agua. Es aconsejable hacer la inyección a la entrada de los filtros para prevenir el desarrollo de algas en los filtros. Es conveniente realizar la aplicación al final del riego dejando llena la instalación con el agua tratada hasta el siguiente riego.

El cloro también es un gran oxidante, por lo que hay que tenerlo en cuenta cuando tengamos concentraciones de hierro superior a 0.2 ppm. Ya que hace que precipite.

Cuando el PH del agua embalsada sea 8, o superior, las dosis habrá de aumentarla 2-3 veces las recomendadas ya que el poder desinfectante del cloro es mayor a PH bajo.

La luz también actúa convirtiendo el ácido hipocloroso en ácido clorhídrico (CLH) y oxígeno, perdiendo poder desinfectante.

El cloro, a dosis muy altas, puede causar daños en las raíces, principalmente en plantas sensibles. No conviene dar un tratamiento con 15-20 cm3/litro de agua y dejarlo unas 24 horas, lavando posteriormente.

Para calcular la cantidad de hipoclorito sódico necesario hay que tener en cuenta el caudal de agua, la riqueza de la solución y concentración en ppm. de cloro que hay que dar y relacionarlas de esta forma

Cantidad de solución a inyectar=

Caudal suministrado                   Concentración de CL

 X

Por parcela m3/h                         deseada en ppm.

Riqueza en cloro activo de la solución en gr/litro

Tratamiento con sulfato de cobre. Es un buen alguicida ya que actúa en el sistema enzimático de las algas, matándolas.

Es un polvo de color azulado, soluble en agua. Se recomienda en dosis de 2-3 gr/m3 de agua embalsada. Se coloca en un recipiente a la entrada del agua para que conforme entre, se vaya disolviendo.

Carbonatos y Bicarbonatos: El magnesio puede presentar problemas de precipitados cuando la concentración es igual o superior a 0.2ppm.

 

Recomendaciones para el manejo de fertilizantes.

La fertirrigación exige que los fertilizantes sean líquidos o bien solubles en el agua de riego.

Como normas generales daremos las siguientes:

-La concentración total de abono no será superior a 1Kg. de abono por m3 de agua.

Intentar no hacer mezclas.

-En el principio y final de cada fertilización emplear únicamente agua.

-No utilizar abono y ácido juntos, es mejor emplear los ácidos primero y después los abonos.

-Los abonos cálcicos no se deben mezclar con los que contengan sulfato o con abonos fosfóricos ya que originan compuestos insolubles.

-Si se emplean abonos líquidos, hay que tener cuidado con las bajas temperaturas, que pueden originar precipitados.

Espero que estos consejos os sirvan de algo.

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