alt="Anécdotas de un currante"

Un malintencionado, abusón y malasombra, puede provocar gracias que a su vez pueden producir indigestión.
 Era Sevillano, titulado superior, coordinaba las pruebas de tubería y yo que entonces trabajaba en una gran empresa de tubería, como técnico y jefecillo me tocaba estar presente en muchas de éstas pruebas.
Habíamos contratado una obra importante con una empresa constructora también importante, que a su vez tenía un responsable de obra malintencionado, abusón y malasombra, que se excedía en desconfianzas y en poner pegas.
En un momento de la obra los técnicos marcaron y firmaron unos tubos, de los que se deberían cortar unas probetas de unas dimensiones determinadas y mandarlas a la fábrica, para probar en presencia de la empresa constructora, los técnicos de la administración y nosotros como fabricantes.
Mi amigo el sevillano estaba ya del técnico de la empresa constructora hasta el pico de la boina. Como los gastos de este viaje los pagaba mi empresa, se había empeñado en que nos fuésemos a Madrid el día anterior, ir a cenar a base de bien y luego a tomar unos whisky y ver “tías”.
Era de esa clase de elementos que les falta un regón y todo lo que no tienen lo quieren obtener y fanfarronear a costa de los demás, nosotros con la paciencia que no teníamos, aguantamos carros y carretas que se dice y fue así, como desayunamos al día siguiente, hicimos las pruebas y ya cuando en la comida se volvió a pasar el de la constructora, mi amigo el sevillano dijo te vas a enterar, y el abusón se enteró.
 Nos había llevado a comer naturalmente marisco a un sitio muy caro yo no llevaba bastante dinero y mi compañero tampoco, por lo que llamó a la empresa para que le trajesen más dinero mientras comíamos, que le trajeron.
El de la empresa constructora estaba sentado entre uno de los dos que venían de la administración y mi amigo, después, estaba la persona que había traído el dinero de mi empresa, yo y a continuación el otro de la administración que cerraba el circulo,
Mi amigo el sevillano puso del dinero que le había traído el otro entre el de la empresa constructora y el, y con gestos nos hizo caer a todos en la cuenta que el dinero estaba allí, más tarde entre chiste y chiste (era muy gracioso) dejo caer con disimulo y con ayuda de la servilleta el dinero al suelo y lo tapo con el pie y mantuvo el pie sobre el dinero hasta que “alguien”, callo en la cuenta de que el dinero no estaba allí.
 El soltó un “no jodáis”, venga va, el que haya cogido el dinero que lo devuelva porque si no a ver como pagamos esta juerga, y naturalmente se quedó mirando al de la empresa constructora, lógicamente los demás también, aquel     se puso primero colorado, después amarillo y cuando ya estaba llegando al morado mi amigo dijo os he engañado, ha sido una broma lo tengo debajo del pie.
Os podéis imaginar yo siempre he pensado que no lo hizo porque estaban los de la administración si no le sacude dos tortazos (por decirlo fino) a mi amigo que lo arregla.
La comida termino ahí, a las pruebas nos fuimos por la tarde los de la administración y yo, aquel mozo se fue al hotel, se excusó con nosotros para no regresar a Alicante y se quedó en Madrid. La comida supimos después que le sentó mal, parece que había tenido algo así como un corte de digestión y ya nunca quiso hacer más pruebas de tubería.
Mi recuerdo y mi cariño a mis amigos Miguel Servera y Raimundo García Figueras