Siempre fue una perrita obediente, que se conformaba, con estar a tu lado, si podía ser dándote lametazos como muestra de cariño. Muy juguetona, le encantaba que le tirases cosas que luego recogía y traía pegando saltos por el camino.
Sus principios fueron como perro para cobrar piezas de caza, con lo que perseguía a las perdices y a los conejos de monte, con los años estas costumbres las cambió por perseguir gatos, gallinas palomas y tórtolas de ciudad, sin llegar a morderlos nunca
En los veranos cuando estábamos en el campo, no le gustaba que me bañase, por los miedos a que me pasase algo, con lo que después de mucho ladrar alrededor de la piscina optaba por entrar y darme varias vueltas nadando, como perro pastor.
Utilizaba todo tipo de estrategias para llamar mi atención cuando pretendía algo, como por ejemplo en la piscina sacudir el albornoz, o traerme cosas para que se las tirase, pero siempre que había otro perro le cedía la opción de recoger la cosa él.
Cuando me sentaba a escribir ella tenía que estar encima de mis piernas, con lo cual yo tenía que poner las piernas con una mantita suya encima de la mesa del ordenador y encima ella y después el teclado encima de ella, que aguantaba estoicamente con tal de no moverse.
Es el autentico perro que ya tiene unos hábitos y con el que tú no sabes qué hacer, pero cuando no está tampoco sabes qué hacer, porque aunque hayas hecho todo lo que sabias y podías a todos los niveles por que viviese, no has conseguido salvarla.


