En la vida de todas las personas pasamos momentos de todas las situaciones. En este cuadro Pablo Picasso ha pasado por la enfermedad, el fracaso como artista, desplazamientos desde Málaga a Galicia, Madrid, Barcelona, y vida en el campo donde se reencuentra consigo mismo y su carácter creador, pintando en 1901 este cuadro. Pertenece a una época triste y oscura, yo diría depresiva, pero no por ello con pocos sentimientos.

A mí me llamó la atención la ternura con que esta madre abraza a su hijo enfermo. En ella se ve la preocupación de la madre, pero en el abrazo y en el contacto de la barbilla de ella con la cabeza del niño se observa su vigilancia, su aporte de calor, su presencia al niño que, mostrándose enfermo, observa con esos expresivos ojos al interlocutor de la madre.

Todas estas situaciones me llenaron de ternura y he pretendido plasmar en esta copia de ese cuadro maravilloso los sentimientos de las madres.

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