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Nunca he dispuesto de una buena foto para pintar con ella el cuadro de mis padres. Lo que nunca me ha hecho renunciar al deseo y necesidad de pintarlos para poderles decir lo que siento por ellos, mirándoles a los ojos, como si estuviesen más cerca de mí.
Los hijos de la posguerra, no vivimos una vida fácil y mucho menos tuvimos tantas necesidades cubiertas y regalos. Por otra parte estábamos más separados de los padres, por temas de trabajo (había que trabajar para comer)
Es ahora cuando viviendo muchas de sus situaciones cuando comprendo más a mis padres, por eso es ahora cuando paso a comentarles algunas situaciones y sobre todo les trasmito mis sentimientos,
La dificultad de este cuadro radica en situar a mi madre junto a mi padre, con edades parecidas, cuando el falleció muchos años antes que mi madre, y encima con unas fotografías en blanco y negro, con muy pocos detalles.
Cuando pinto a alguien las facciones que más me interesan y las que más busco son las miradas a través de los ojos, y eso es lo que he pretendido en este cuadro, su mirada,  la media risa en mi madre,  la seriedad de mi padre, hombre serio, recto y valiente