Para ver este cuadro a mayor tamaño pinchar con el ratón sobre él.

Teníamos 13 años, ahora tenemos los dos 78, él los cumple 3 meses antes que yo, con lo que me meto con él de broma diciéndole desde un mes antes que va a cumplir años y que es mucho mayor que yo. Mi amigo tiene conmigo una paciencia inmensa, y yo también con él, que después se venga. Desde hace muchos años le corto el pelo y lo invito a café, crecimos juntos y los dos vivimos las circunstancias de los chiquillos de la calle. Él, mejor persona que yo y huérfano de padre, tuvo que ser más responsable.

A los dos nos pescó un seminarista, después con autorización por falta de años cura, que nos fue dando forma a nuestras maneras tan diferentes de ser. Nuestro cura fue ascendiendo y llego a ser obispo de Tamanburu, creo. Lo ordenaron en Ibiza y allí se quedó, después paso a Palma. Era discípulo muy querido del cardenal Tarancón. Este sacerdote con el que siempre hasta el momento de su muerte hemos tenido buena relación, nos casó, primero mi amigo con su mujer y después a mí con la mía, nos quería mucho y nosotros a él,  a su hermana y a Nieves.

Se dice que “nadie es amigo de verdad de otro si no ha comido con él un saco de sal”. Nosotros tres compartimos la larga enfermedad de ella y su fallecimiento, ese fue nuestro saco de sal.

Con mucho dolor le pinté este cuadro y el de una rosa tallada que a ella le gustaba mucho. Ahora los tres trabajamos juntos en distintas actividades, con personas mayores, y seguimos rememorando, cuando salíamos los cuatro y éramos tan felices.