La experiencia adquirida con dolor y sangre. Yo creía tener soluciones técnicas para todo.

Terminas la carrera.Y una carrera técnica. Piensas que a cualquier problema le puedes encontrar la solución técnica correspondiente. Naturalmente con ese criterio tu precio en el mercado es pequeño, por no decir cero pelotero. Es después, cuando empiezas a comprender y valorar la importancia de la burocracia, cuando te empiezan a pagar más, hasta que llegas al “cénit” de tu carrera profesional (a veces se parece como un huevo a una castaña con lo que has estudiado), que es cuando más cobras o te pagan. Ahí ya la técnica llega a cero, pero la burocracia es lo más importante.

A partir de ahí empieza a perder importancia la burocracia, dejando muy atrás la técnica, con lo que a menos importancia de la burocracia empiezas a ganar menos y a vivir del cuento. Hasta que llegas a la jubilación, donde sólo vives del cuento  Por eso, para compensar siempre he estudiado.

 

Se llama Manuel

 

Por aquellas fechas era el encargado de montaje de nuestra empresa. A mí personalmente me apreciaba mucho, siempre me hablaba de usted. Y me llamaba señor Gea. Se debía de tragar marrones como barcos por las distintas posturas que manteníamos los que éramos titulados, con todas las teorías, todos nuestros orgullos sin pulir por los fracasos y equivocaciones, y toda nuestra inexperiencia (algo así como lo de “vale pulpo como animal de compañía»).

Era un hombre educado a la antigua. Todos alguna vez hemos oído hablar del carácter de muchos de nuestros buenos padres, que cuando estaban en los últimos momentos de su vida te decían alguno de sus secretos, por ejemplo cómo conseguir que las patatas estuviesen para coger 15 días antes que las del vecino porque se pagaban mejor. Eran varios hermanos y cuñados. Yo les apreciaba por sus caracteres, conocimientos y su profesionalidad.

Los hombres a los que nos gusta la obra venimos a ser, salvando las distancias, como los perros de caza, que una vez estamos en el “campo” vivimos la obra como si no existiese otra cosa para nosotros en el mundo, vas como “encelado” (más distancias). Bien, pues mi amigo y maestro Manuel actuaba así. Tenías que ir a su lado muy pendiente de lo que hacía porque decía más bien poco, sus diálogos eran no verbales. Aquello tenía el aliciente de quedarte con todas las “muestras” y luego hilarlas para sacar conclusiones.

Bien, pues estábamos otro novato y yo (también novato) con él un día en una obra, probando una impulsión que iba por una carretera. Habíamos puesto en marcha las bombas, se estaba llenando la tubería que discurría por el  margen derecho de la carretera según se subía al pueblo y así llegamos al final, donde vimos que transcurrido el tiempo el agua no llegaba.

 

Ese momento…

 

Fue en ese momento cuando nuestro experto decidió bajar al pozo a  comprobar que la bomba seguía funcionando, dejándonos a todos allí arriba por si salía el agua. La carretera hacía curvas y contra curvas en varios sitios y lógicamente, si al subir la zanja estaba a la derecha de la carretera, al bajar estaba a la izquierda.

Mi amigo Manolo debió bajar mirando la zanja y pensamos que arrimándose demasiado a la izquierda, para ver si se veía alguna avería. Perdió la noción de por dónde iba, a pesar de ser mayor, -estimo yo ahora que tendría unos 55 años- se había sacado el carné por aquellos meses; total, invadió el margen de la carretera y en una curva se encontró de frente con otro. Debió de dar un volantazo a la derecha hasta chocar con la tierra de la margen de ese lado de la carretera, volvió otra vez a la izquierda y entonces chocó contra el coche que venía de frente. Del choque se levantó, al menos que yo viese, la piel de la frente y parte del cuero cabelludo; se había dado un golpe muy fuerte en el bajo vientre.

Tuvimos ciertos problemas con el médico del pueblo, que no quería venir a atenderle porque no estaba de guardia. Al final vino y también una ambulancia que se lo llevó a un hospital, donde al día siguiente le intervinieron; pero a las dos horas, cuando había salido también de la operación, murió, porque resulta que tenía roto –y no se lo habían detectado- algo del intestino.

 

 

Para esto no nos habían preparado en la universidad

 

Nunca en mi vida me he sentido más impotente. Mientras el médico venía, sólo podíamos tranquilizar a nuestro amigo y limpiarle la sangre, después los rollos de los atestados y las preguntas sin respuesta… Fueron tantos porqués… Después vinieron los rezos, las promesas y finalmente, el desconsuelo.

El compañero novato y yo hicimos todo lo que racionalmente se puede hacer en estos casos. Nuestra respuesta “técnica” fue la correcta, pero nuestros planteamientos no coincidían con los de Dios. Era evidente que nosotros medimos por días éxitos y trabajos y al medir Dios de otra forma, todos nos quedamos sin Manolo. El impacto emocional fue tan fuerte que nunca he olvidado su imagen de dolor y susto.

Es que para esto no nos habían preparado en la universidad. Ya hace más de cincuenta años de esta historia, así es que… guárdame un sitio, Manolo, que voy “pa” allá y te voy a dar una charla sobre el golpe de ariete que te vas a enterar de lo que son las cavitaciones y el exponente politrópico.

Con cariño,Manolo. Pedro.