Contacta con nosotros

 

La importancia del cuidado y equilibrio emocional si tienes fibromialgia.

Síntomas / apoyocalidad de vidacalmadepresiónentornoestrésvida social / 4 comentarios / marzo 23, 2023

Seguro que me si me lees, verás que con frecuencia hablo del amor propio, de la calma, tratando de fomentarla en la vida de las personas que padecemos fibromialgia. Aunque en general, parece una buena forma de vida para cualquier persona, desde luego que sí.

Si lo hago es porque la depresión y la ansiedad son dos de los síntomas psiquiátricos que más acompañan a los pacientes con esta enfermedad. La ansiedad es una respuesta patológica que a veces tenemos para enfrentarnos a las circunstancias de la vida en forma de estrés, lo cual empeora el dolor. La depresión, por su parte, es un estado de ánimo negativo que conlleva una incapacidad total de fuerza de voluntad y deseo de enfrentarse a las circunstancias de la vida y también aumenta el cuadro doloroso.

Aquí podríamos preguntarnos aquello de qué fue primero, si el huevo o la gallina, puesto que hay estudios que hablan de que un paciente con fibromialgia trae consigo una depresión anterior al resto de sintomatología y otros que afirman que la depresión aparece precisamente debido al curso de la enfermedad. En cualquier caso, son parte de nosotros, los enfermos y es importante tenerlos en cuenta y tratar de controlarlos. En realidad, se trata de un círculo vicioso, cuanto peor te encuentras y más limitaciones tienes, mayor nivel de frustración, más depresión. Cuanto peor lleves esta depresión, peor te encuentras a nivel físico.

Por supuesto, podemos y debemos recibir un tratamiento farmacológico para paliar esto, pero la forma en que la vida se plantea también es muy importante. Con fibromialgia o no, cualquiera que padezca depresión sabe de la necesidad de un acompañamiento psicológico para salir de ella. Herramientas que son clave en la vida para tratar de gestionar las emociones de manera sana y correcta.

Si no la padeces, piensa por un momento lo que puede suponer de repente la cantidad de limitaciones y síntomas que trae consigo la enfermedad. Si la padeces, ya sabes de qué hablo. Una persona con esta enfermedad choca de golpe con limitaciones que jamás en su vida había tenido y que a veces, ni si quiera son propias de su carácter. Por conocimiento de la causa te hablo de mi cuando te digo que he sido siempre una persona activa, fuerte, que ha trabajado y resuelto las cosas habitualmente sola en la medida en que he podido. Que he pasado por obras en casa y yo misma he hecho pasteras de cemento, cargado con peso o incluso resuelto circunstancias altamente estresantes. Ahora no puedo hacer ni la mitad de lo que hace unos años hacía. Una persona con cuarenta y cinco años, paciente de fibromialgia, vive en un cuerpo maduro pero siente que es un anciano.

Cosas como este ejemplo que te pongo nos llevan a unos niveles altos de frustración que son muy difíciles de gestionar. Además nos encontramos con los problemas laborales; bajas de larga duración, despidos, incapacidad para realizar trabajos. Convivimos con un entorno socio familiar que en ocasiones no llega a entender o empatizar con nosotros. Hemos de pedir ayuda en multitud de ocasiones y sentimos una gran culpabilidad por ello, porque el pensamiento que elabora nuestro cerebro ante esta necesidad es «soy una carga».

Es frecuente encontrarse con personas que tienen fibromialgia y han intentado quitarse la vida por la desesperación y pérdida de horizontes. Se tiende al aislamiento por fobia social. Imagínate presentarte en una comida familiar o con amigos. Aparentemente se te ve una persona sana -es una enfermedad invisible-, pero sin embargo las limitaciones, el dolor, la niebla mental, etc… existen y seguro que me entiendes si te digo que tenemos miedo a ser juzgados y oír la típica frase de «yo te veo bien». Es más terrible aún cuando esos juicios vienen de los profesionales de la salud que son quienes más deberían comprendernos. Sí, ocurre y es muy frecuente. No conozco a una sola persona con fibromialgia que no se haya encontrado en esta situación. De ahí que se reivindique, entre muchas otras cosas, la formación sobre fibromialgia a los facultativos.

En resumen, la depresión y la ansiedad empeoran el curso y la evolución de la enfermedad. Si esto mejora, mejora la sintomatología dolorosa.

Es importante, muy importante, sentirse comprendido y acompañado, tratar de eliminar ese pensamiento de carga y mantener el amor propio en su sitio y un pensamiento positivo hacia la vida, para que nuestras emociones sean positivas y vivamos mejor. Y para esto, además de profesionales en salud mental -psiquiatras y psicólogos- existen asociaciones y grupos de apoyo que realizan una labor fundamental que nuestro sistema de salud, por falta de medios, no abarca.

En nuestro grupo de apoyo, fibromialma, tratamos de trabajar estos aspectos. Nos reunimos los martes por la mañana y es realmente reconfortante escucharnos e incluso llegar a tomarnos algunos síntomas y situaciones con sentido del humor, bajando así la tensión que provoca vivir con dolor y otras molestias generalizadas.

Como siempre, intento que mis palabras te ayuden a dar un poco de luz sobre lo que cada vez más personas en el mundo padecemos. Si tienes fibromialgia, te animo a plantearte pedir ayuda psicológica que te de esas herramientas tan necesarias. Si eres familiar o amigo de un enfermo, te pido que leas con atención este artículo y, si quieres, realices un acompañamiento de calidad para tu ser querido.

En cualquier caso, te agradezco que me leas y por favor, deja un comentario con la sensación o la conclusión que esto te suscite.

Un abrazo

Laura de Fibromialma