El que nace “predestinato” o “predestinato” se muere, o aplica el sálvese quien pueda.
Tenía yo un amigo que, ya de joven cuando estudiaba junto a su hermano una carrera técnica, hacía el examen de su hermano y el de él. A su hermano no le gustaba aquella carrera, cuya vocación para esos estudios la había “decidido” el director de la escuela.
Un día, su padre llevó a los dos hermanos para que éste les conociese. Cuando los tenía delante sin mediar más palabra dijo muy solemne: pues éste estudia la especialidad mecánica y éste la eléctrica.
En los cursos iniciales, lógicamente por apellidos, les tocaba uno al lado del otro, lo que facilitaba las cosas, uno sustituía al otro en clase, uno contestaba por el otro al pasar lista, uno hacía los exámenes.
Me contaba “mi amigo” que habiendo hecho el mismo examen la misma persona, a su hermano le ponían mejor nota que a él y es que el “predestinato”, nunca sabrá el ¿Por qué? Pero cae peor.
Con el tiempo mi amigo trabajó en una empresa y se le tenían en consideración sus conocimientos, por lo que cuando algún técnico nuevo, se le enviaba un par de meses para que preparase y conociera la parte técnica y de gestión de su mano.
Estas distinciones producían en él unos sentimientos de orgullo y satisfacción. El problema vino cuando le enviaron un “trepa”. Éste era otra cosa.++
El trepa” se tomaba la convivencia como una posibilidad de aprender y pasar por encima de los otros, con una actitud crítica a todo lo que se hacía en el trabajo, que lógicamente era mas negativo si no lo hacia él.
En principio, este planteamiento le debió ser un reto suficiente, que al amigo de mi amigo también llenaba de satisfacción; a posteriori, cuando vio que esto no subía su ranking de la dirección, pasó a tratar de llamar su atención por todos los medios.
Siendo uno de los medios, el llamar a otros criticando algunas de las actuaciones del resto de compañeros o del amigo de mi amigo, lo que nos conducía a tener, además del trabajo de todos los días, la necesidad de medir las palabras o asumir tener que dar más explicaciones de las necesarias, lo que resulta muy molesto, además de algún que otro viaje.
A su jefe, mi amigo le había hablado de la conveniencia de darle al “trepa” un destino fijo, pero se notaba que cuando se hablaba de enviarlo junto a él, siempre había excusas y pretextos, además se le recordaba a mi amigo quien le había recomendado su entrada en la empresa.
Él tenía dos cargos o responsabilidades, por tanto, su oferta fue darle a él uno y quedarse con el otro; pero a su jefe tampoco le cuadraba, con lo que al final optó (mi amigo claro) por la única salida libre que le quedaba, hablar de sus bondades para determinados puestos y hacer que se le ascendiese, cuestión que él mismo consiguió, porque además valía.
Después, con el tiempo se marchó a su país, con lo que todos descansamos y es que como le des tiempo un trepa se sube por donde no está escrito y hace lo indecible, por llegar a donde quiere, con lo que las cosas se pueden complicar mucho, porque siempre crítica a los inmediatos superiores.
Ya con los años he analizado cual era la situación en otros casos, pero de entrada he previsto el “sálvese quien pueda” por si acaso, y es que se cazan más moscas con miel que con hiel; o quizá, si no puedes vencer al enemigo únete a él y ayúdale a trepar, verás… que leche se pega, o lo que es lo mismo si lo que dices no vale, pasa la pelota al tejado del que te lo ha enviado y entonces valdrá, te lo juro, no vayas de salvador o estarás predestinato …
