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El  no despertarse del todo es peligroso al dormir en un hotel, sobre todo si no enciendes la luz por no molestar, con lo que despiertas a tu pareja, a medio hotel, a la conserjería y corres el riesgo de quedar esparcido por la habitación.
Durante muchos años he estado viajando y particularmente en Madrid pues había un hotel al que sigo visitando, al que iba a parar con mayor asiduidad que a los demás.
Lógicamente uno llega a tener amistad con las personas que te atienden y obtienes pequeñas ventajas en relación a otros clientes, como por ejemplo aparcarte el coche, prepararte de una forma determinada la habitación respetando tus manías, taxis, entradas de espectáculos etc.

Y de esta manera llegan a conocer tus hijos y en el caso que ocupa hasta mis nietos.
Fue así como en varias ocasiones en que las que se venia a dormir conmigo fue mi mujer a quien ellos conocían bien, de tal forma que se compinchaban para darme alguna sorpresa, una de esas sorpresas fue la de cambiarme  cuando venia ella dándome la suit nupcial.
Esta suit era parecida en prestaciones a la habitación 224 que yo reservaba siempre, solo que tenía la cama mas grande y sobre una tarima de unos 30 centímetros de altura, por una anchura de unos 80 cm. más que la cama.
Era y ahora vuelve a ser mi costumbre tener memorizada las paredes de la habitación el pasillo, etc. y moverme de noche sin encender la luz ni mearme fuera del tiesto que se dice.
La primera noche que dormí sobre la tarima y a medía noche cuando fui al servicio al bajar de la cama fui a parar del primer traspié a un sofá con centrito muy mono pero que a mí, en mi somnolencia me dejo sendas moraduras en la espinilla y en el brazo, que me espabilaron ya para el resto  de la noche y de futuras noches.
 Recuerdo que en otras ocasiones en donde ya por precaución cambiaba de lado solo fui a parar una vez contra el espejo del armario empotrado, cuestión que no me volvió a ocurrir, pero solamente porque lo dejaba abierto con lo que me empotraba directamente contra la ropa y el forro del armario empotrado.
En otros muchos hoteles he perdido el cuarto de baño o la cama o la luz o vete a saber, lo que si he sabido es la cara de bobo cuando piensas y ahora ¿donde encuentro la llave de la luz… pero no he escarmentado, me produce un cierto placer ser capaz de tropezar contra puertas y marcos solo por la tontería del tacto y el no molestar…