Cuando ves una cara de niño así, te aparece la vena de la ternura y no tienes más remedio que querer plasmarlo, para transmitir ese sentimiento de amor a los niños, por lo que son. Y así realice este cuadro fijándome en su mirada de candidez y de inocencia.
Con la postura y su sonrisa era muy fácil que al pintarlo resultase un gesto cuando menos extraño, en el sentido de “ñoñez”, pero gracias a la colaboración con aporte de datos de su madre, como el color de los ojos su forma de sonreír etc. conseguí lo que buscaba.
En los niños todas las cosas son buenas, el problema viene cuando se tienen que enfrentar con la vida, en donde reciben experiencias y muchas palabras huecas. Hay una estimación de que los niños hacen un quince por ciento de lo que les decimos y un ochenta y cinco por ciento de lo que ven que los mayores hacemos.
A ti que visitas este bloc de cuadros al óleo y que podrías decirme que no me ciño a hablar de temas técnicos relativos a la pintura, te diré que no me considero pintor y que tampoco lo pretendo ser, simplemente me permito hacer cosas que me gustan y tratar de aportar a los demás lo que a mí me aportan.

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