Históricamente he tenido que ir haciéndome especialista en todo, como siempre digo, no porque sea muy listo, sino porque he repetido muchas veces la misma lección.
Desde siempre he tenido vocación de ayudar, donde he visto causas injustas o la posibilidad de echar una mano, allí he estado yo, no he sido «El Zorro” porque no eran estos sus tiempos, pero casi, casi. También me ha gustado vender burras por exceso de imaginación que he tenido, que luego han sido difíciles de llevar a la práctica, aunque algunas veces lo he conseguido, digamos que he puesto algunos medios y las cosas me han salido bien. Fue así como cree el departamento de riegos.
Corrían los años 80 cuando tuve que volver de una empresa a la que yo me había ido, a la primera en que trabajaba, porque se me ocurrió irme de una a otra, que era del mismo grupo, con lo que me vi. obligado a volver (ya verás si vuelves con siete hijos). En la segunda había aprendido lo que era el riego localizado con un profesor israelí que me había dado clases de lunes a lunes, de ocho de la mañana a ocho de la tarde, durante dos meses. El tío solo paraba para comer y comer bien. Bueno, pues cuando me volvieron a incorporar a la empresa original de la que yo procedía me trasladaron a Valencia, en donde yo quise poner en práctica mis conocimientos y sacar beneficio para mi empresa en mi nuevo destino.
Había algo que fallaba y desde luego no eran nuestras charlas
He aquí que por aquellos tiempos conocí a un ingeniero técnico agrícola que acababa de terminar la carrera y estaba muy puesto en el tema de abonados, como a aquella organización agrícola yo le veía muchas posibilidades me lancé a abrirle el mercado del riego. Para ello montamos un montón de conferencias por las noches en comunidades de regantes. En esas charlas hablábamos, yo como sesenta minutos sobre riego por goteo, y después, durante otra hora, Alfonso hablaba del tema de fertirrigación o abonado. La realidad es que dimos muchas charlas y el riego por goteo se montaba poco, por no decir nada. Nos dimos cuenta de que había algo que fallaba y desde luego no eran nuestras charlas porque eran muy gráficas y sencillas, la gente nos entendía.
Hasta que dando viajes y comentando comprendimos que lo que fallaba era la motivación y el estímulo , que podía consistir en que viesen los resultados del vecino en comparación con los suyos. Fue por eso que estudiamos en qué cultivos podrían tener un efecto más espectacular el riego por goteo, y así descubrimos las marisoles, que llegaban a cuadruplicar la producción, y efectivamente montamos unas parcelas piloto en varios sitios.
Los agricultores hicieron cantidad de montajes, que lógicamente pidieron a este departamento de riegos, que acabó consolidándose, creando un puesto de trabajo para técnico en riegos, que lógicamente fue para Alfonso, que por cierto con tantos viajes a casa a que yo le formase en el tema de riego por goteo acabó casándose con una de mis hijas. Y fue así también como yo empecé a estudiar sobre casorios, donde no soy licenciado pero… todos casados y bien.
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