Para ver esta imagen a mayor tamaño, pinchar sobre ella

Durante este verano  y partiendo de la idea de uno de mis hijos y su esposa, hemos estado adecentando y construyendo un elemento anexo a un pequeño local, con la pretensión de que sirviese para estar en silencio y poder reflexionar
 A tal efecto hemos colocado dentro del recinto unos taburetes, hechos de tronco de árbol y en el exterior hemos construido dos bancos de 4 metros cada uno cubierto con un parral y decorado con plantas y pinos ya existentes
Para el interior de esta especie de capilla he pintado este Cristo, que ya en otro tiempo pinte para un cuadro  simbólico, de nuestra vida, como una explicación de lo que es la vida, la fe y la muerte, tomados datos del libro “Vida después de la vida” de  Elisabeth Kübler-Ros
 Mi pretensión al pintarlo es trasladar a quien lo contemple a Dios Padre, como estimo que hace Jesús cuando justo en el momento de la muerte y ve al Padre en la gloria.
Mi filosofía es, que el AMOR es superior al dolor, por eso Jesús sonríe, en la entrega de su espíritu.
Las manos del Cristo, pienso que por las muchas veces que se habrá barnizado la talla de madera, no se veían con claridad, por lo que he hecho una fotografía de las mías y son las que le he puesto al Cristo, a mis hijos les digo que cuando tengan alguna necesidad de Él, le pidan “que les eche una mano” y yo les ayudaré.
En estos momentos en los que estamos inmersos en tanto dolor, en tanto sufrimiento el recrearse en la cara de este Cristo, y contemplar la paz que trasmite su rostro, nos hace sentir más presente la cercanía de un Dios Padre, que nos acoge y nos ama en los momentos más difíciles, que muchas veces no entendemos.  

 

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies