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Desde hace mucho tiempo estaba deseando pintar un cuadro de mis suegros, mi problema era mi miedo a que no me saliese todo lo bien que ellos se merecían y yo quería. La realidad es que he quedado muy satisfecho del resultado, igual que sus nietos.
Cuando pinto miro la imagen de la que copio o el paisaje, pero cuando miras el lienzo, o el boceto ves lo que llevas metido en el cerebro, así por ejemplo en este cuadro, yo siempre había pensado que mi suegro se parecía a uno de mis cuñados y en el boceto, me salio el cuñado.
A mi suegra no me costo nada dibujarla y pintarla, porque siempre en vida, fue una persona con la que empatizaba mucho haciéndole confidencias y comentando temas muy variados. El que ella me saliera en el cuadro natural, no me llamo la atención y me parecía lógico.
Con la cara de él me costaba más porque teníamos formas muy distintas de ser, para que su mirada me provocase sentimientos de satisfacción alegría, cariño, he tenido que hacer una profunda intromisión a través de un imaginario dialogo, en él me ayudaba y me contaba cosas de su aprecio a mi.

MIS PADRES
En el silencio de la noche, os estoy mirando.
Tú papá, con esa sonrisa pícara de hombre bueno, la mamá, su rostro sereno transmite felicidad.
Al contemplaros, en mí surgen tantos recuerdos, vivencias de años pasados, momentos felices a vuestro lado.
Gracias Pedro por este regalo.
Querida Tere, si mil cuadros yo pintara, por agradarte y compensar tu amor y dedicación a mí no serían suficientes.
Como es natural somos distintos, de ahí nuestra mutua atracción pero por encima de nuestras diferencias ha estado en nuestras vidas el “querer, querer” como guía de nuestro caminar unidos. UNI-DOS.
A tus padres no me costó esfuerzo el pintarlos pues mis sentimientos me salieron por el pincel.
Gracias por tu comentario
Pedro