Hablar de Monet es hablar de uno de los genios de la pintura más importantes, como decíamos en otro comentario, conjuntamente con Pizarro, Renoir, etc. Fueron pintores del impresionismo, cuando aun no era admitido por la sociedad de la época, teniendo siempre en contra la crítica. El impresionismo venia de impresión.

La vida de este hombre nacido en París en 1840 y que murió en 1926 no tuvo que ser fácil por las penurias económicas. Él quiso ser pintor y no comerciante como su familia, perdió a su mujer con apenas 30 años, en el parto de su hijo, y él mismo murió ciego por culpa de las cataratas.

Su obsesión por la luz parece ser que le vino al hacer la mili en Argelia, tierra de mucha luz, como todas las mediterráneas. Ponerte a pintar el cuadro de Las amapolas es sentirte en el monte disfrutando de ese aire limpio, lleno de paz y sencillez. Debió de ser un hombre de gran sensibilidad, por esa capacidad de trasmitir sentimientos. A mí  me encantó estudiarle y pintar alguno de sus cuadros.

 Pintar Dama en el jardín es también trasladarte a aquella época, con esos vestidos largos, la sombrilla y la vestimenta propia de una señorita de bien.  Monet pintó mientras estuvo bien de espíritu y con fuerza física. A pesar de ir quedando ciego poco a poco no quería morir sin decir todo lo que sentía. Las pérdidas de su mujer, Pizarro y de Renoir después minaron parece ser su estabilidad emocional y sufrió mucho por todas ellas para superarlas, como demostró en sus cuadros de nenúfares.