¡Ya había llegado el momento! Ya no tenía excusas, mi marido me había apuntado a la autoescuela para sacarme el carné de conducir.

Hacía unos años, cuando tenía a los niños muy pequeños y sin posibilidades de ir a clase, mi marido tuvo una oportunidad y me compró un coche, un Seat 600 de la época. La idea era muy buena, pero mi situación no lo era, con cuatro niños, el mayor de tres años, y un marido que viajaba bastante, me era imposible, ni ir a las clases ni estudiar el código de circulación. Al final, visto lo visto, le vendimos el coche a mi hermano.

La verdad es que conducir te da mucha independencia, pero tampoco me ha gustado mucho el tema del coche. Pero en ese momento ya con más tiempo, mis hijos más mayores, me puse en serio.Vivíamos en Almería, la pequeña tenía tres años y empezaba el colegio, con lo cual como he dicho estaba más libre.

Prácticas a primera hora de la mañana

 

El teórico lo aprobé a la primera, luego empezamos con las prácticas. Me gustaba hacerlas a primera hora de la mañana y así aprovechaba y llevaba a la niña al colegio, y luego continuaba con la práctica. El problema se me presentaba cuando mi hija  se quedaba llorando, pataleando, que no quería ir al cole. ¡Como la niña no tenía genio..!

Yo hacía el recorrido de la práctica nerviosa, pensando en la niña. Esto de que se quedara llorando no hubiera tenido más importancia, pues es bastante normal en los primeros días de ir al colegio. Lo malo y lo que a mí me hacía sufrir era saber que se pasaba la mañana sentadita en la puerta del aula sin querer entrar a clase, y la señorita se lo consentía, decía que ya cambiaría de actitud. Esto se solucionó cuando la señorita se puso enferma y cogió la baja, y la que entró a sustituirle se hizo con la niña enseguida y se acabó el problema, lo que pasa es que también se acabaron mis prácticas.

No aprobé a la primera pero en fin, me saqué el carné. Como he dicho nunca me ha gustado conducir, pero a pesar de todo me ha venido bien el tenerlo, para llevar a mis hijos al colegio, incluso conducir un Land-Rover,  que nos compramos para poder ir los nueve que ya éramos de familia.

Tuve un 600 y luego un Citroen Visa. La verdad es que les saqué partido.