(Para ver la imagen a mayor tamaño pinchar sobre ella)
Hablando con esta persona de los recuerdos de nuestra infancia ella añoraba no tener fotografías de sitios y lugares donde había sido muy feliz, como por ejemplo jugando y columpiándose debajo de esta higuera.
Yo estudié con maniquíes de madera las posiciones que ella podía haber adoptado, particularmente en el columpio, donde de pequeña recordaba cómo cantaba o hablaba con sus amigas, en ese momento ausentes. Hice varios bocetos, hasta que encontramos algo que aseguraba se parecía al original.
Cuando pintamos este cuadro ya no existía ni la higuera, ni el campo, ni el columpio, sólo contaba para el boceto con una fotografía de ella saliendo de la iglesia vestida de primera comunión, de donde sólo pude utilizar su cabeza.
El resultado fue muy aceptable y sobre todo encantó a su familia y ayudó a recordar aquellas escenas a sus amigas de niña. Para mí una satisfacción de algo logrado llegar a interpretar el sueño de una joven.
