Te miro y me trasportas a mi niñez.
Mis recuerdos felices, en una casa pequeña, la nuestra con mis padres y hermanos.
Tú estabas en casa de mi abuela, cómo me gustaba balancearme, total tenía que andar unos metros para llegar
hasta ti.
Son esas cosas que te quedan presas en la memoria, no sabes el por qué, seguramente esos años fueron
importantes para mí
Y ahora a mis 75 años, te tengo otra vez balanceándome y recordando mi niñez.